Levas
Levas
Las levas pueden clasificarse atendiendo a muchos y diferentes criterios. A continuación se exponen los más comunes:
- Según la forma del seguidor. Éste puede ser de rodillo (disco o circular), de hongo (o cara esférica), de cara plana y de punta de cuchillo (o de cuña).
- Según el tipo de cierre. Para mantener unidos dos elementos que se encuentran en movimiento es necesario asegurar en todo momento el contacto entre ambos. De lo contrario, podría ocurrir que se perdiese el control sobre el seguidor, con lo cual éste ya no realizaría el movimiento pretendido. Tal situación puede evitarse de dos formas:
- Cierre de fuerza: se emplea un resorte que asegura el contacto del seguidor con la leva.
- Cierre de forma: en este caso el seguidor está en contacto con más de una superficie a la vez, es decir, se encuentra inmerso dentro de la propia leva en una ranura o canal por donde se mueve. El contacto está asegurado porque se dispone de una doble superficie de leva y el seguidor se encuentra aprisionado entre ambas.
- Según el movimiento propio del seguidor. En este caso, puede hablarse de seguidor traslacional (también denominado traslatorio, reciprocante, alternativo o lineal) si éste describe una trayectoria recta, u oscilatorio si lo que hace es oscilar alrededor de un pivote o centro de giro, describiendo por tanto, un arco de circunferencia.
- Según el movimiento del seguidor en relación con el de la leva. Se habla entonces de leva radial o axial: en el primero de los casos, el seguidor se mueve de forma perpendicular al eje de rotación de la leva; si ambas direcciones fuesen paralelas se estaría frente a una leva de tipo axial.
- Según qué elemento imprima el movimiento en el otro. En este caso puede hablarse de levas directas o inversas. En el primer caso (el más común) es la leva la que ejerce el movimiento sobre el seguidor. Si se invierte la situación se habla de levas inversas.

bien compañero. (y)
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